• Dra. Raquel Campos

HABLEMOS DE ANATOMIA. LA VAGINA

Seguimos con la anatomía genital femenina. Y explicaré como es una vaginan y lo que vamos aprendiendo de ella.


ALGO DE HISTORIA


Volviendo a nuestros antepasados estudiosos de la anatomía humana hay que tener en cuenta que hasta por allá el siglo III aC no se empezaron a autorizar las disecciones de cadáveres, por lo que lo que antes de los anatomistas, lo que se podía suponer de la anatomía humana era o por inspiración divina o interpretaciones místicas. Más adelante fue por disecciones animales, que se extrapolaban al ser humano. El primer estudio con humanos fue por parte de Herófilo de Calcedonia (335aC- 280aC). Pero posteriormente, las leyes romanas prohibieron el uso de cadáveres humanos, por lo que no se reemprende este estudio hasta 1543, con Andrés de Vesalio (1514-1554), considerado el padre de la anatomía moderna, aunque con algunos errores que hemos ido conociendo con los estudios más detallados posteriores.

Vesalio, por ejemplo, consideraba que la vagina formaba parte del útero, y la consideraba el cuello de este, no se diferenciaba como un órgano diferenciado.

Se ha considerado, clásicamente, la vagina como un canal, una estructura tubular elástica de paso, para el parto y para el coito. Pero su papel en la función sexual sigue siendo todavía motivo de estudio.




Vagina según Vesalio, que denominaba cuello del útero y la parte distal (la vulva) llamada la boca del cuello


LA VAGINA


La vagina es un canal o tubo que se extiende desde la vulva (introito vaginal) hasta el útero. Mide aproximadamente 10-12 cm de largo. Por delante está en contacto con la vejiga urinaria y la uretra y por detrás con el Douglas, que es la parte más baja de nuestro abdomen, el recto y el cuerpo perineal y diafragma urogenital.


Está recubierta por una capa llamada epitelio que depende del estímulo de los estrógenos. Por ello, con la llegada de la menopausia, al disminuir éstos, esta capa se vuelve más fina, causando en muchas mujeres problemas tanto en sus relaciones sexuales, por tener más sequedad y dolor, como alteraciones también en su pH y microbiota, ocasionando mayor incidencia de infecciones, no tan sólo vaginales, sino también urinarias.

Desde hace unos años se va hablando más de salud vaginal. Y entendemos como tal, aquellas condiciones que nos mantienen la vagina en unas condiciones óptimas, evitando infecciones y permitiendo una satisfactoria sexualidad.



Para poder tener una buena salud vaginal necesitamos:

1- Que nuestra microbiota esté en equilibrio. En el cuerpo poseemos unos microorganismos que ayudan de diferentes maneras a nuestro metabolismo. A nivel vaginal esta microbiota permite que haya un ambiente con un pH adecuado para evitar infecciones

2- Que el nivel de estrógenos sea el adecuado para poder tener una correcta hidratación, lubricación, elasticidad, es decir, lo que llamamos trofismo vaginal.

3- Un correcto pH vaginal, que está muy relacionado con los dos anteriores

4- Una buena salud sexual. La salud vulvo-vaginal es necesaria para tener una buena salud sexual, y viceversa, se necesita mantener una salud sexual activa para mantener una salud vaginal buena.


En cuanto a la salud sexual y la vagina, el papel que esta última tiene, en primer lugar, va a depender del tipo de relaciones sexuales que se tengan (es decir con o sin penetración).

Durante la respuesta sexual de la mujer, la vagina sufre unos cambios para permitir la penetración. La musculatura del suelo pélvico se relaja, se alarga y ensancha la cavidad vaginal y se expande por el fondo. Y en el orgasmo se producen unas contracciones a nivel vaginal.



Cierto es que mayoritariamente, la mujer consigue llegar al orgasmo es mediante estímulo del clítoris. Ahora bien, tal y como expliqué al describir la vulva, el clítoris se extiende abrazando la uretra por su parte inferior. Y actualmente cada vez se acepta más que existe un complejo o zona, no tanto un punto, en la cara anterior de la vagina, por debajo de la uretra, que comprende un aumento de terminales nerviosas y vasos sanguíneos y que participa activamente en el orgasmo femenino, el complejo clitoro-uretro-vaginal.

Tenemos también las glándulas de Skene, que mencionamos al hablar de vulva, y que son unos conductos alargados que suelen desembocar junto al meato uretral, o también directamente en la uretra. Estas glándulas son las encargadas de unas secreciones durante la actividad sexual que ayudan a la lubricación


Hablemos de las emisiones líquidas vaginales tanto en reposo como durante la actividad sexual:


Existen diversos estudios que nos van arrojando cada vez más luz sobre la anatomía y función genital femenina, aunque aún estamos a años luz de conocerla bien, en mi opinión. Y uno de los terrenos es el de las secreciones vaginales.


Podemos hablar de:


Lubricación: Se trata principalmente de un filtrado de plasma, que se da sobretodo en la etapa fértil y que incrementa en la excitación, cuando iniciamos la fase de excitación sexual, existe un aumento del flujo sanguíneo vaginal, que favorece el paso de plasma (la parte líquida de nuestra sangre) desde los vasos sanguíneos al exterior y esta secreción es la que nos lubrica en la penetración. Colabora también la secreción que se produce desde las glándulas de Bartholino y Skene.


Eyaculación femenina: Se trata de una secreción lechosa muy escasa (apenas unos ml) que se produce por lo que se ha denominado próstata femenina. Según diversos estudios, unas 2/3 partes de las mujeres poseen un tejido muy similar a la próstata preadolescente del varón, y se sitúa en la cara anterior de la vagina, y que incluye las glándulas de Skene. Y dicha secreción posee, entre otros, antígenos prostático.


Squirting: Más que una secreción se trata de una emisión de una cantidad significativa de orina (pudiendo llegar según algunos estudios hasta 110 ml) asociada al orgasmo, de una forma muy diluida, casi incolora como el agua. En ocasiones se puede mezclar con secreción por eyaculación, por lo que contendría también antígeno prostático. Suele producirse este fenómeno con la estimulación del complejo clitoro-uretro-vaginal y la sensación vivida suele ser placentera (siempre y cuando la mujer no interpreta esta secreción como un escape de orina)


Es importante saber que existen estos diferentes tipos de secreciones y que son normales. Y siempre debemos diferenciarlos de lo que sería una secreción patológica a causa de alguna infección, o de una incontinencia urinaria relacionada con el coito.

Os animo a que conozcáis vuestra vagina, descubráis su textura, sus pliegues, su fondo, en el que se puede tocar el cuello del útero sin que suponga un problema. Conocer nuestro cuerpo es conocernos nosotras mejor que nadie.



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