• Dra. Raquel Campos

DISFUNCIONES DEL SUELO PÉLVICO. I PARTE

INCONTINENCIA URINARIA

Afortunadamente desde ya hace años la incontinencia urinaria ha dejado de ser “algo normal después de haber parido, que esperas?”. La mujer y los profesionales no aceptamos ya que el hecho de perder orina sea solucionable con unas compresas.

Pero, sabemos las mujeres que es exactamente una incontinencia, a qué se debe y que es una disfunción de suelo pélvico?

Muchas veces en la consulta veo pacientes que no les han explicado con claridad o no han comprendido el tipo de incontinencia que presentan, o algunas mujeres con prolapsos que te dicen que no tienen ningún tipo de incontinencia y no entienden el porqué se "les cae la matriz" si no pierden orina....

Y a pesar de que la incontinencia de orina no es una enfermedad que suponga un compromiso vital, sí que el impacto en la calidad de vida puede ser muy alto.

ALGO DE HISTORIA


Sobre pérdidas de orina ya existen datos en textos antiguos, como en los textos sumerios del 2000 aC, en la que describen la incontinencia urinaria en el hombre como: “…. Si la orina de un hombre gotea de forma constante, y es incapaz de controlarla, la vejiga se hincha y se llena de aire, y el conducto de la orina se llena de ampollas….” Pero no es hasta el s. XIX que realmente se conoció la fisiología de la continencia vesical. También fue a finales del s. XIX que la OMS reconoció la incontinencia urinaria como una enfermedad, y no fue hasta los años 50 que se establecieron las bases de la urodinamia, estudio que se realiza para evaluar los diferentes tipos de incontinencia.

INCONTINENCIAS URINARIAS


La pérdida de orina es un problema muy frecuente en la mujer del que es habitual hablar y preguntar en la consulta. Se considera que la sufren entre un 10 y un 40% de las mujeres. Existen tres tipos principales de incontinencia , la de esfuerzo, la de urgencia o hiperreactividad vesical y la mixta.


La predisposición a la disfunción del suelo pélvico junto con factores externos como el sobrepeso u obesidad, los embarazos y los partos, el tabaquismo, el esfuerzo físico o el deporte de impacto, u otras enfermedades asociadas, hacen que algunas mujeres presenten pérdidas de orina con el esfuerzo. Es la INCONTINENCIA DE ESFUERZO, y puede ser desde leve a grave, en función de qué tipo de esfuerzo es el que provoca dichas pérdidas, desde un impacto importante como el correr, o uno suave como la risa o el caminar ligero.

El tratamiento de la incontinencia de esfuerzo, como todo en medicina, debe ser personalizado, ya que en función de la severidad y la exploración se hará un tratamiento más conservador o no.

En todos los casos se recomienda unos buenos hábitos de vida, evitando el tabaco , mejorando el sobrepeso, y cambiando la actividad física en la medida posible. Son recomendables los ejercicios hipopresivos, para disminuir la presión sobre la zona pélvica, así como los ejercicios de Kegel, que consisten en unas contracciones de la zona perineal, con la finalidad de aumentar el tono muscular. La rehabilitación mediante fisioterapia y muchas veces asociado a electroestimulación, tiene como objetivo recuperar la tonicidad de la musculatura y son sesiones presenciales con trabajo continuo en casa.

Actualmente, además, se dispone de terapias regenerativas que van a recuperar la colagenicidad de la zona vaginal. Son técnicas que requieren el uso de un láser vaginal , bien sea de Erbio o de CO2 . Con estos tratamientos se consigue regenerar el colágeno que se halla debajo de la uretra: Mediante la aplicación de una fuente de energía se propicia la formación de un nuevo colágeno, así como un aumento de los vasos sanguíneos de la zona que consiguen mejorar tanto la firmeza como la hidratación vaginal. La técnica láser está indicada en casos leves o moderados de incontinencia urinaria de esfuerzo y debe ser evaludado por un profesional.

También se dispone en la actualidad de la magnetoterapia que consigue estimular la musculatura perineal mediante campos magnéticos, consiguiendo la estimulación con muchas contracciones de la musculatura pélvica.

Ambas técnicas son técnicas no invasivas y que se realizan en consulta.

En casos de incontinencia severa el tratamiento de elección es el quirúrgico y consiste en la colocación de una malla suburetral libre de tensión, y se realiza con anestesia loco-regional.

La tasa de éxitos de la cirugía es elevada, pero no del 100% y en algunas mujeres se precisa de reintervenciones bien sea por persistencia del problema o bien por aparición de una obstrucción por la fibrosis generada.


Por otro lado tenemos la INCONTINENCIA DE URGENCIA O HIPERREACTIVIDAD VESICAL, que consiste en la pérdida de orina no tanto por la debilidad muscular, sino por una respuesta exagerada de la musculatura vesical en la fase de llenado de la vejiga. De esta manera, estas contracciones involuntarias ocasionan una pérdida urinaria, normalmente de más cantidad, que implica una sensación urgencia de la micción y muchas veces un aumento de la frecuencia de micciones durante la noche ( nicturia).

El tratamiento es médico, suele mejorar con anticolinérgicos, y en algún caso más resistente puede requerir de infiltraciones vesicales.


Y por último tenemos pacientes que presentan ambos tipos de incontinencia, es decir una INCONTINENCIA MIXTA. Y en estos casos la terapia será combinada con tratamiento médico, y rehabilitación, laser o cirugía según el caso.


En cualquier caso, ante una incontinencia urinaria, debes asesorarte con un especialista que evalúe tu caso y te ofrezca todas las alternativas posibles para mejorar tu calidad de vida.

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